Menorca, sin prisa

Una casa de piedra junto al puerto de Ciutadella, con 28 habitaciones, desayunos largos y el mar a unos pasos.

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Salón elegante de un hotel con butacas, lámparas cálidas y una mesa central

La casa se ocupa de lo esencial

El día empieza despacio. El resto queda cerca: una mesa puesta, una habitación fresca, una piscina donde leer hasta tarde.

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Habitaciones

Piedra local, lino lavado y luz de mañana. Las suites superiores miran al puerto; las demás, a los patios interiores.

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Mesa

Desayuno hasta las 11:30, pescado de la lonja y una carta breve que cambia según lo que llega a la cocina.

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Agua

Una piscina protegida del viento, tratamientos de masaje y toallas preparadas para bajar a Cala en Blanes.